Si aman el café y buscan una opción nutritiva, esta Avena sin Cocinar de Tiramisú les va a encantar.
Es perfecta para los días de calor porque se disfruta bien heladita. Lo mejor, no hay que cocinar, se prepara la noche anterior y en la mañana tienen listo el desayuno.
Esta receta de overnight oats es una de mis favoritas para el verano porque, además de ser deliciosa, no requiere estar dándole vueltas a la olla frente al fuego. La combinación de la avena con la chía crea una textura espectacular que, al mezclarse con el toque del café y el dulzor de la miel, realmente te hace sentir que estás comiendo un postre en el desayuno.
Para darle ese toque final a lo tiramisú, se cubre con una cremita de yogur, que no solo aporta suavidad, sino también una buena dosis de proteína para empezar el día con energía.
El paso a paso para preparar esta deliciosa Avena sin Cocinar de Tiramisú lo pueden ver en este video:
Y aquí tienen la receta completa para que la tengan a la mano:
6 g (1 cucharada) de cocoa o cacao amargo en polvo
8 g (2 cucharaditas) de semillas de chía
5 ml (1 cucharada) de café espresso o café cargado
30 ml (2 cucharadas) de miel de maple, de abeja u otro endulzante
125 ml (½ taza) de leche o leche vegetal
Ingredientes para la crema de yogurt:
125 g (½ taza) de yogur griego natural
1 cucharadita de miel de maple (al gusto)
Cocoa o cacao en polvo para espolvorear
Granos de café para decorar (opcional)
Preparación:
En un recipiente con tapa, mezclar la avena, la cocoa y las semillas de chía.
Agregar el café espresso, el endulzante y la leche y mezclar bien hasta integrar todo.
Tapar el recipiente y refrigerar hasta el día siguiente.
Para la crema, mezclar el yogurt con la miel de maple y refrigerar hasta el momento de usar.
Para armar, en un vasito formar capas con la avena intercalada con la crema de yogurt y terminar espolvoreando con cocoa y decorando con granos de café.
Cuando era soltera, rara vez cociné en casa de mis padres, pero cuando me casé tuve que entrar a la cocina, sobre todos los fines de semana que era cuando mi esposo y yo almorzábamos en casa, juntos preparábamos el almuerzo. Y así, poco a poco encontré el gusto a la cocina con la repostería, porque con ella puedo engreír a mi familia y sobre todo endulzarles la vida.
Cuando era soltera, rara vez cociné en casa de mis padres, pero cuando me casé tuve que entrar a la cocina, sobre todos los fines de semana que era cuando mi esposo y yo almorzábamos en casa, juntos preparábamos el almuerzo. Y así, poco a poco encontré el gusto a la cocina con la repostería, porque con ella puedo engreír a mi familia y sobre todo endulzarles la vida.