Hoy vamos a preparar un delicioso Chia Pudding de Mango, un postre nutritivo, cremoso y muy fácil de hacer.
Es ideal para aprovechar la temporada de mango y disfrutar de un dulce saludable, alto en proteínas y omega-3. Perfecto para el desayuno o como merienda en estos días de calor.
Para esta receta es importante elegir una fruta bien madura, esto nos permitirá prescindir de azúcares adicionales, aunque siempre se puede ajustar el sabor con un poco de miel. Es una preparación tan versátil que se puede dejar lista desde la noche anterior para tener un desayuno completo a la mañana siguiente.
El procedimiento es sumamente sencillo: solo se licúa el mango con el yogurt griego y luego se deja que las semillas de chía hagan su magia durante el reposo. Al hidratarse, la chía suelta su gelatina natural, dándole al pudín esa consistencia de mazamorra tan rica y especial.
El paso a paso para preparar este delicioso Chía Pudding de Mango lo pueden ver en este video:
Y aquí tienen la receta completa para que la tengan a la mano:
1 mango maduro (aprox. 530 g entero o 200 g de pulpa)
250 g (1 taza) de yogurt griego natural
20 g (2 cucharadas) de semillas de chía
Endulzante al gusto (opcional, puede ser miel de abeja, de maple o azúcar)
Preparación:
Cortar el mango en cuadritos (sin la cáscara o piel) y licuar junto con el yogurt hasta lograr una mezcla homogénea. Se puede reservar un poco del mango para decorar.
Vaciar en un tazón, agregar las semillas de chía, remover y dejar reposar 10 minutos.
Volver a remover la crema de mango. Esto ayudará a que las semillas se separen bien y así lograr una crema uniforme.
Tapar y refrigerar mínimo 4 horas.
Servir con trocitos adicionales de mango, más yogurt o con granola.
Cuando era soltera, rara vez cociné en casa de mis padres, pero cuando me casé tuve que entrar a la cocina, sobre todos los fines de semana que era cuando mi esposo y yo almorzábamos en casa, juntos preparábamos el almuerzo. Y así, poco a poco encontré el gusto a la cocina con la repostería, porque con ella puedo engreír a mi familia y sobre todo endulzarles la vida.
Cuando era soltera, rara vez cociné en casa de mis padres, pero cuando me casé tuve que entrar a la cocina, sobre todos los fines de semana que era cuando mi esposo y yo almorzábamos en casa, juntos preparábamos el almuerzo. Y así, poco a poco encontré el gusto a la cocina con la repostería, porque con ella puedo engreír a mi familia y sobre todo endulzarles la vida.