Este Queque de Limón en Licuadora es la solución perfecta cuando se busca un postre que sea rápido, esponjoso y lleno de sabor.
Al utilizar el limón americano entero, logramos un aroma cítrico incomparable que perfuma toda la casa mientras se hornea, convirtiéndolo en el acompañamiento ideal para el lonche.
Dos cosas hacen especial a esta receta: su practicidad, ya que lo haremos en licuadora, y su sabor, ya que usaremos el limón completo. Sobre este último, es fundamental retirar todas las pepitas o semillas después de cocinar el limón para evitar cualquier rastro de amargor en la masa final.
Si bien se puede decorar con un glaseado, a mí me encanta simplemente espolvorear un poco de azúcar en polvo para dejar que el sabor natural del limón sea el verdadero protagonista.
El paso a paso para preparar este delicioso Queque de Limón en Licuadora lo pueden ver en este video:
Y aquí tienen la receta completa para que la tengan a la mano:
Engrasar y enharinar un molde de 1.5 litros de capacidad.
Colocar el limón entero en una ollita con agua y hervir por 10 minutos. Dejar enfriar, cortarlo y retirar absolutamente todas las pepas o semillas.
En el vaso de la licuadora (o Thermomix o procesador), colocar el limón troceado, los huevos, el azúcar, el aceite y la leche y licuar hasta obtener una mezcla homogénea.
Verter el licuado en un tazón, agregar la harina cernida junto con el polvo de hornear e incorporar suavemente con un batidor de mano hasta que no queden rastros de harina.
Vaciar la masa en el molde y hornear por 45 a 60 minutos, o hasta que al insertar un probador, este salga limpio.
Retirar del horno, reposar 10 minutos, desmoldar sobre una rejilla y dejar enfriar totalmente.
Una vez esté totalmente frío, espolvorear con azúcar en polvo antes de servir.
Cuando era soltera, rara vez cociné en casa de mis padres, pero cuando me casé tuve que entrar a la cocina, sobre todos los fines de semana que era cuando mi esposo y yo almorzábamos en casa, juntos preparábamos el almuerzo. Y así, poco a poco encontré el gusto a la cocina con la repostería, porque con ella puedo engreír a mi familia y sobre todo endulzarles la vida.
Cuando era soltera, rara vez cociné en casa de mis padres, pero cuando me casé tuve que entrar a la cocina, sobre todos los fines de semana que era cuando mi esposo y yo almorzábamos en casa, juntos preparábamos el almuerzo. Y así, poco a poco encontré el gusto a la cocina con la repostería, porque con ella puedo engreír a mi familia y sobre todo endulzarles la vida.