Les confieso que en estos días estuve un poco deprimida, con los ánimos en el suelo, y justo mi esposo de viaje, así que fueron días difíciles para mí.
Y entonces a eso se sumaron todas las desgracias que están pasando en Perú, y ahora no solo me sentía deprimida por mí misma, sino por mi país. Simplemente me sentía impotente a tanta desgracia, lo que me pasaba era nada comparado con lo que está pasando muchísima gente.
Y claro, es entonces cuando el blog pasa a segundo o tercer plano, con qué ganas voy a hornear algo, con qué ganas voy a escribir, con qué ganas voy a publicar algo si es que lo que pasa en mi país es una desgracia.
Pero entonces pienso, ¿y si con esto alegro a alguien? ¿Y si esto es como un respiro, una pausa? Así que el fin de semana hice un par de recetas para publicar, pero no puedo. Estoy aquí sentada frente a mi computadora buscando palabras que no salen, simplemente no puedo.
Sé que quienes me leen no solo están en Perú. En otros países las cosas están como siempre, pero no puedo.
Voy a poner una pausa en esta casa hasta que las cosas se calmen un poco y la situación en Perú se normalice, aunque habrá mucho por hacer, la reconstrucción tomará tiempo, pero todos los peruanos estamos unidos en esto, porque somos #UnaSolaFuerza.